La RSE es aburrida!

Puedo decir sin duda alguna que la RSE es aburrida!

El concepto ha evolucionado durante varias décadas, pero viéndolo fríamente, lo que nos dice es: una empresa genera valor para su consumidor y en ese proceso tiene una huella, la cual tiene la responsabilidad de reducir y neutralizar. Si nos ponemos en los zapatos del consumidor, ¿por qué debería eso importarnos? ¿por qué deberíamos aplaudirlo? Al final de cuentas, ¿”responsabilidad” no implica que se está cumpliendo con lo que les toca? 

Las personas quieren que les hablen de romper moldes, de generar cambios duraderos y positivos para el mundo. Quieren historias heroicas y si es posible, ser parte de ellas. Quieren que las empresas se concentren en maximizar su huella; la huella positiva que vienen a dejar en el mundo. Eso que representa su legado. 

No me malinterpreten, todas las empresas deben cumplir con su responsabilidad; combatir el cambio climático, neutralizar sus desechos, asegurar ciertos principios básicos en la relación con sus empleados, la comunidad y todos los otros stakeholders. Sin embargo, hay algo más profundo que implica un camino de descubrimiento, en el que una empresa logra encontrar un propósito superior que la mueve hacia adelante y define lo que es, lo que hace y cómo se comunica. 

Este propósito superior y el camino que sigue una empresa por cumplirlo, la convierte en un negocio consciente, que logra conectar de formas mucho más profundas con el consumidor, ya que le propone un mensaje que inspira. 

Un estudio de Harvard de hecho asegura que los negocios conscientes son 10 veces más rentables que su contraparte tradicional. 

¿Qué hace que el mercado responda de esta manera? Pensemos en empresas como TOMS Shoes, WholeFoods, Chipotle, Honest Company, Patagonia, Zappos, Google, etc. Son empresas que entienden que las utilidades son la consecuencia de hacer bien las cosas y no el objetivo principal. Cada una tiene un propósito superior que las mueve y que se traduce en un consumidor que no sólo es fiel sino que está dispuesto a ser parte de un movimiento detrás de estos valores que la empresa representa. ¿Qué puede ser más poderoso que eso en un mundo tan conectado y veloz como este? 

¿Y en Latinoamérica? Creo firmemente que tenemos el potencial de cambiar nuestros paradigmas respecto a lo que implica ser una empresa “conectada”. No podemos pretender mover a nuestro consumidor con una página de Facebook. Eso no es conexión. Conexión implica que hay resonancia real con los valores humanos que existen en la colectividad que nos rodea. Tenemos el gigante potencial de cambiar el mundo y resolver muchos de los retos frente a los que los gobiernos son ineficientes, mientras logramos crear esas conexiones genuinas que nos hacen únicos. 

Con esto en mente, junto con Rogelio Umaña, un gran amigo y experto en comunicación, hemos creado la Revolución del Propósito; un movimiento que busca inspirar a las empresas en todo Latinoamérica a re-descubrir el alma de su negocio a través de un propósito superior

Creemos firmemente en que el ambiente de negocios está cambiando. Que las estrategias tradicionales son aburridas y debemos devolverle el timón al corazón, con la pasión que caracteriza a nuestra cultura. 

Espero puedan ser parte de este movimiento y cambiar el mundo con nosotros!

  SEBASTIAN FALLA

 

SEBASTIAN FALLA