Ponga el futuro en la agenda

En los negocios, nuestras preocupaciones más grandes están siempre sobre el futuro; cómo vender más, cómo reducir costos, cómo afrontar tendencias tecnológicas, cómo sacar productos nuevos, cómo comunicar mejor, etc. Lastimosamente, el futuro es lo que más nos quita el sueño en las noches pero rara vez es algo a lo que le dediquemos tiempo real. 

Los miedos del gerente están siempre sobre cosas negativas que no han sucedido o sobre la imposibilidad de lograr aquellas que añoramos. Sin embargo, día a día pasamos enfocados en el pasado; las metas de ventas, los KPIs, aquello que sucedió y debemos arreglar, aquello que no funcionó y debemos reparar, etc. Esta ironía de la vida del gerente, que nos gusta llamar el “día a día”, evita que profundicemos sobre una visión amplia del futuro y que de hecho invirtamos recursos para construirlo desde el presente. 

Para el gerente de hoy, la dinámica de sus equipos se hace más relevante en cuanto que facilita la atención sobre temas de visión. Desde una forma totalmente subjetiva, una mejor cultura genera más confianza para delegar responsabilidades, mejor descentralización en la toma de decisiones y por consiguiente mayor espacio mental disponible para crear hacia el futuro. 

Steve Jobs, Elon Musk, Richard Branson y Henry Ford tienen todos un común denominador, si no varios, que es la capacidad general para pensar en el futuro. Se les llama visionarios precisamente por esta razón; porque tuvieron la capacidad de ver algo que aun no existía y dirigieron sus esfuerzos hacia estas oportunidades o realidades futuras. Todos construyeron equipos de trabajo sobre los que pudieran colocar su confianza para dejarle un espacio a la inspiración, el análisis y la “visión”. 

Ramit Sethi, Co-Fundador de PBWorks comentó en una entrevista que dedica un día completo a la semana para “pensar en el futuro”. Básicamente bloquea en su calendario ese espacio personal para pensar en el bosque y dejar de ver tanto los árboles. Todos los que trabajan con él saben que ese día es intocable y comprenden el gran potencial que ese espacio de tiempo tiene para la organización. 

El gerente pierde control sobre su calendario, se vuelve un esclavo de la inmediatez de otros y pierde de vista su norte, en ocasiones hasta el cansancio mental y la degradación de su propia salud. Pero el gerente que quiera sobrevivir - literalmente - y generar trascendencia para su negocio hacia el futuro debe recuperar el control de su tiempo, luchar con seriedad por su momento para ser visionario, para pensar, para tratar de visualizar el camino y cumplir con esa función de su puesto que rara vez tiene la oportunidad de ejercer; “gerenciar”. 

Probablemente no sea posible sacar un día completo en su agenda para “pensar sobre el futuro”, pero implemente un ritual para usted mismo, de reservar al menos un par de horas a la semana que sean innegociables, que nadie pueda tomar por propias y dedique ese par de horas a explorar la visión del futuro. En este espacio, establezca reglas de oro con las personas de su equipo y con usted mismo, para no permitir que el futuro se le escape mientras apaga hoy los incendios de ayer… Ponga el futuro en la agenda. 

 

Sebastian Falla