LIMINAL THINKING (PENSAMIENTO LIMINAR) - DAVE GRAY

El cambio sucede en el límite entre las cosas; la frontera entre lo conocido y lo desconocido, la familiar y lo diferente, entre los formas antiguas y las modernas, el pasado y el futuro.
— Dave Gray

Como consultor he tenido la bendición de ayudar y aprender de muchos de los que llamo clientes/mentores, en temas diversos, industrias diversas y tipos y tamaños diversos de organización. En ese camino he visto crecer en mí una gran obsesión por un sólo concepto que lo unifica todo; ¿cómo lograr transformación positiva? 

Es interesante, pero todas las empresas que quieren ser mejores y más exitosas están implícitamente aceptando que necesitan cambiar. Sin embargo, el tipo de cambio que se requiere no es sólo en aspectos superficiales como estrategia, procesos, tácticas comerciales o de comunicación. El cambio que se requiere para alcanzar el máximo potencial de una organización es interno; muy relacionado con la filosofía de la empresa, el marco de referencia a través del cual ve el mundo; su inteligencia colectiva. A ese tipo de cambio se le llama “transformación” y el “pensamiento liminar” que presenta Dave Gray en este libro es precisamente la herramienta para lograrlo. 

Autor

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Dave Gray: Fundador de XPLANE, una firma consultora que utiliza el pensamiento visual para ayudar a empresas a crear estrategias innovadoras y resolver complejos problemas. Gray es autor, conferencista y consultor con gran reconocimiento internacional en el área de innovación y pensamiento visual. También es miembro fundador de VizThink, una comunidad internacional de expertos en pensamiento visual. También es autor del libro Gamestorming, un libro que también he recomendado antes.

En General

La palabra liminar viene del origen latín limen, que significa límite o frontera. Es el lugar en el que dos cosas totalmente diferentes se tocan. La palabra preliminar hace referencia a las cosas que se consideran o que suceden antes (pre) de un cambio (liminar). Subliminal se refiere a lo que es percibido por alguien sin que esta persona se entere, ya que sucede por debajo (sub) del límite (liminal) de su percepción. Eliminar se refiere a la separación de una cosa (e) de la frontera de su grupo original (limiar). 

Liminar es por lo tanto la esencia misma de la transformación, ya que se refiere al espacio entre dos realidades distintas. Dave Gray explica que entonces el pensamiento liminar es la habilidad que nos permite navegar el espacio ambiguo entre dos realidades para generar transformación. 

Cuando se trata de transformar realidades que tienen componentes humanos - lo que necesariamente categoriza a los negocios… al menos por ahora - el pensamiento liminar se concentra específicamente en creencias. Las creencias son nuestra interpretación de la realidad. OJO, no son la realidad, son una construcción mental que tenemos de la realidad. 

Dave Gray nos presenta una vieja parábola budista que se utiliza ampliamente para explicar el aspecto limitante de la percepción. A grandes rasgos, la historia dice así: 

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Un rey llama a un grupo de hombres ciegos, les presenta un elefante y les dice “¿podrían por favor describirme esto que les presento?”. Los hombres ciegos comienzan entonces a tocar al elefante para poder definirlo. El primero, que estaba tocando la cola dice “claramente esto es una cuerda”. El segundo, con las manos sobre la cabeza afirma “claro que no, esto es definitivamente una gigante tetera”. El tercero confundido sigue explorando con sus manos sobre las orejas y dice “ustedes están todos locos, esto es un abanico gigante”. El último, tocando el dorso del elefante dice “no, esto es una pared”. Más hombres ciegos son llamados para describir al elefante y estos agregan más versiones; “es una columna”, “es el tronco de un árbol”, etc. Los hombres comienzan a discutir intensamente y la discusión termina en golpes para cada uno defender ante el rey la versión que había dado. 

Cualquiera podría decir que si los hombres con esa tarea de describir al elefante tuvieran todas sus capacidades físicas intactas la historia habría sido diferente. Pero asumamos entonces la siguiente pregunta: ¿podrías describir al elefante con la misma habilidad que un veterinario, un zoólogo, un biólogo, un etólogo o un miembro de la tribu Samburu en Kenya?… ¿serán todas esas descripciones iguales? 

Nuestra idea de lo que es un elefante es una construcción mental. No podemos decir que es exacta y mucho menos completa. Sin embargo, como los hombres ciegos de la parábola, constantemente discutimos con otros para defender a toda costa nuestras construcciones mentales, ya que estas construcción las confundimos con la realidad. Como lo indica Dave Gray, “entablamos batallas por lo obvio […] [pero] lo obvio no es obvio”. 

Estos mapas mentales que construimos para interpretar la realidad se diseñan de forma automática en nuestra mente a través de todas las experiencias en nuestra vida. Aun más, cada vez que estas creencias nos funcionan para navegar el mundo real, nuestro cerebro las refuerza y comienzan a convertirse en reglas mentales automatizadas. De esta forma se dibujan nuestros hábitos, que son la forma en la que automáticamente el cerebro trata de solventar una necesidad con una acción específica. Cuál acción se utiliza depende de nuestras creencias y experiencias pasadas. 

Todo este proceso que el cerebro diseña para navegar eficiente mente el mundo real, también es la fuente de nuestro puntos ciegos; aquellas cosas que no vemos, que están por fuera de nuestra percepción. La mayoría de dificultades en una organización nacen precisamente de este principio, de considerar mis creencias una representación perfecta de la realidad, lo que implica consecuentemente que debo rechazar cualquier otra. 

Pensamiento liminar significa posicionarme en la frontera entre mis creencias y las de otros. Para esto Dave Gray propone que es necesario entender que no somos objetivos. Aunque queramos pensar que el entorno de negocios se base en decisiones que se basan en hechos y realidades, la verdad es que todo depende de nuestra percepción de la realidad y esta es fácilmente alterada por experiencias que son únicas de cada individuo. Por lo tanto, debemos asumir que nunca seremos 100% objetivos, pero que al unir las visiones de varias personas, podemos acercarnos. Debemos también suspender el juicio. En lugar de reaccionar inmediatamente con “esta persona está loca”, es necesario controlar nuestro ego y preguntar “que interesante que lo estés viendo de esa forma que es diferente a la mía, pero quiero entender ¿por qué lo ves así?”. 

La cosa a recordar es que la gente actúa de formas que tienen sentido para ellos. Si algo no tiene sentido para ti, entonces hay algo que no estás viendo.
— Dave Gray

Por Último

Cuando hablo de transformación en las empresas, es difícil para los gerentes procesar dos de los puntos en los que más hago énfasis: 

  1. La transformación del colectivo en una organización requiere obligatoriamente una transformación de los individuos que la lideran. Dicho de una forma más directa; nuestros líderes cambian o debemos cambiar de líderes. 
  2. La transformación individual comienza por hacerme 100% responsable y consciente de mis aportes. Es fácil señalar todo lo que debe cambiar para que las cosas mejoren, pero lo interesante es que casi nunca reconocemos nuestro papel en esta transformación y hablamos como si estuviéramos cómodamente sentados en la gradería, en lugar de reconocer que estamos en la arena con escudo en una mano y la otra empuñando una espada ensangrentada. 

Estos dos puntos son difíciles porque necesariamente cuestionan aquellas cosas que consideramos que nos definen como profesionales y como personas. Todos creemos que somos esencialmente buenas personas y profesionales muy inteligentes. Pero nuestra identidad se pone en peligro cuando alguien nos dice que nuestra visión del mundo es incompleta, que no somos dueños de la verdad y que hay otros a mi lado con más fichas de un rompecabezas que consideraba tener completo… y que además en nuestra búsqueda por la efectividad y el éxito estamos causando daño a los demás miembros de nuestro equipo. El ego inevitablemente reacciona en nuestra defensa, pero en su loable tarea nos roba de objetividad, nos logra cegar, limita nuestra transformación y de paso la transformación que la organización necesita para lograr descubrir su grandeza. 

“Pensamiento liminar” es uno de los ingredientes esenciales para lograr transformación individual y colectiva. Es la herramienta para aceptar la poca objetividad con la que operamos y la necesidad de incorporar la visión de otros para hacer que la propia se amplifique. 

Para Expandir

Charles Duhigg es un excelente escritor que presenta toda la ciencia detrás de la formación de hábitos, tanto en el individuo como en las organizaciones. Nos habla sobre la forma de modificarlos y utilizarlos a nuestro favor. Encontraran un complemento perfecto para Pensamiento Liminar.

Stephen Covey es respetado y reconocido por su trabajo en temas de cultura, liderazgo y transformación. Los 7 hábitos son una forma poderosa de lograr el pensamiento liminar del que habla Dave Gray.

Ryan Holiday es de mis escritores favoritos. Aunque escribe de diversos temas con gran habilidad, el énfasis en la filosofía estoica calza a la perfección con las bases del pensamiento liminar, que nos pide como requisito eliminar nuestro ego para poder de esta forma aumentar nuestra visión. 

No es realmente un tema relacionado, pero es otro libro de este mismo autor y uno que también he recomendado antes por su valor en procesos prácticos de transformación. 


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