¿Es su empresa un zorro o un puercoespín?

Una parábola de la antigua Grecia dicta:

El zorro sabe muchas cosas, pero el puercoespín sabe una sola gran cosa

Siglos después, un filósofo llamado Isaiah Berlin utilizó el concepto para desarrollar su ensayo “El Zorro y el Puercoespín”, dividiendo el mundo de los grandes pensadores en dos tipos; aquellos que como el zorro tienen visiones diversas sobre la complejidad del mundo y dividen sus teorías según la ocasión y aquellos que son más como el puercoespín y simplifican todo a una visión única. 

Para explicar un poco la referencia, pensemos en la simbología que se le presta al zorro; un animal que parece crear complejas estrategias para ganar en su juego de vida. Todos los días el zorro busca el ángulo correcto para cazar a su presa - en este caso el puercoespín - y manipula todas las variables posibles del escenario para poder construir su ataque. Escondido entre la vegetación, el zorro espera el momento perfecto para atacar al puercoespín y se abalanza sobre él con sus colmillos al descubierto. Por otro lado, el puercoespín, viendo el ataque inminente, se enrolla para exponer sus espinas y trunca la estrategia del zorro. 

Así mismo, cada día el zorro busca el momento perfecto, combina velocidad, agresividad y fuerza en diferentes formulas para poder someter al puercoespín, sin éxito. El puercoespín, cada día vuelve a su posición de defensa, expone sus espinas y neutraliza el ataque sin mayor esfuerzo. De esta manera, la gran diferencia yace en que el zorro - tratando de ser astuto - busca siempre el mejor ángulo, diseña complejas estrategias y trata de adaptarse al cambiante contexto, mientras que el puercoespín conoce una única realidad, un solo lente mediante el cual puede continuar con su vida sin mayor dificultad y sin peligrosos disturbios. 

En las empresas, existen también los zorros y los puercoespíns. Aquellas empresas que buscan el ángulo a cada cambio en el ambiente, tratando de ser más astutos que su competencia, pero sin una visión unificada sobre el mundo. Las empresas puercoespín por otro lado, caminan pacíficamente en la construcción de su visión, única e inmutable, sin permitir que el paso acelerado de su entorno los afecte y al largo plazo, venciendo sin esfuerzo a la competencia. 

Esta parábola tiene un valor simbólico interesante para nosotros, ya que precisamente el concepto de propósito en los negocios es aquel que logra transformar a los zorros en puercoespines; empresas que tienen una visión unificada sobre lo que son y aquello que quieren lograr en su entorno. Son empresas que tienen una guía clara en su horizonte y no les asusta el vaivén inevitable de los mercados y las tendencias. Cada estrategia cumple una función específica en su visión y por lo tanto, logran una claridad absoluta sobre su futuro. 

¿Es su empresa un zorro o un puercoespín?

 

 

Sebastian Falla